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Robinson Quintero Ossa
Caramanta (Colombia),
1959.
Poeta y ensayista. Ha publicado los libros: De viaje (Simón y
Lola Guberek, 1994) y Hay que cantar (Editorial Magisterio, 1998). Tiene
inéditos: La poesía es un viaje y Los días son dioses.
Hombre que pasa de largo
El hombre que pasa y es
sólo una mirada
¿de qué lugar viene
qué amigos frecuenta
por cuántos hijos ríe
de cuántos muertos vuelve?
El hombre que pasa y es sólo un gesto
¿qué oficio desempeña
qué moral defiende
a qué edad marcha en este intrincado camino
de mañana?
Yo lo veo seguir sin saludarme
sin despedirse
confundiéndose entre la gente después de ser yo
para él
lo mismo:
el hombre que pasa y es sólo una mirada
Vigilia
El hermano yace del otro lado de la cama
Es alta noche y con la luz
apagada
hablamos mientras llega el sueño
La madre ha puesto en orden las cosas
que debemos compartir
Cobijas almohadas las cortinas
descorridas
No las inquietudes que la edad apura
en nuestras cabezas
Uno de los dos dejará la casa
¿Cuál primero?
Esta noche descansa del otro lado
de la cama
ceñidos los dos por la misma sábana
calentados por la misma manta
desvelados bajo el mismo techo
Ya crecimos Es preferible envejecer
por separado
lo más distantes posible
Uno de los dos dejará la casa
Tal vez pronto
Siento cómo cede su sien en la almohada
su cara medio oculta por la cobija
el sueño satisfecho de sombra
tras sus párpados
No tiene su frente el orificio frío
del disparo
que un asesino alojó en su centro
Duerme con los sesos intactos
y la piel limpia de asperezas
No tengo yo mi frente precavida
y tensa
por tantas despedidas
ni mis labios sin palabras
cansados de rogar
lejos de casa
Tentación
La tía se muestra desnuda en el baño
por la puerta dejada entreabierta
Se muestra y yo no debería permanecer
ante la entrada
espiándola
Pero en el chorro las nalgas de la tía brillan
en un extremo de lo blanco
mientras las mece
ceñida al agua
Por los corredores de la casa merodea
Alguien
-Tal vez me sorprenda
Pero en el baño la tía insiste
descubriendo
en su entrepierna
el vello
¿Qué intenta? ¿Qué persigue?
¿Por qué hace como quien no
está atenta
como quien no se exhibe?
De improviso me apunta con sus ojos
Confirma de prisa que sigo
tras la puerta
arriesgándome
Una sonrisa ilumina su rostro
Invocación
¿Qué cosa
eres
Dios
cuando digo Si Dios quiere?
¿Qué eres en lo venidero
de qué manera asistes
qué trama urdes?
Cuando te invoco
¿a qué entrego mi confianza
y encomiendo mi necesidad
para que sea el futuro propicio?
Eres todo
y eres nada para que de nuevo te vuelvas necesario
Los que nos persignamos en mitad del abatimiento
en la amargura de nuestros días indefensos
desde donde a veces llamamos sin que nos contestes
insistimos
Peluquero
Sólo ante un dios
inclina uno la cabeza
y cierra confiado los ojos
Sólo ante un dios entrega uno sus pensamientos
indefenso y sin miedo
El poema es el oficio de las manos de un hombre
Un dios sostiene firme el pulso del peluquero
Lo extraordinario
Aquí no sucede
nada extraordinario
Las rosas crecen
los muertos descansan
los niños lanzan guijarros al cielo
algunos hombres llevan regalos a sus casas
Muy a menudo no acontece nada
fuera de lo usual
Los amigos salen de fiesta
la gente se casa
unos ríen otros lloran
los ausentes escriben
Parece que todo ocurriera sin contratiempos
por estos lados
Los árboles mudan de hojas
la lluvia ensimisma
el sol sale puntual aún entre la niebla
Y los necios furiosos de hastío
empecinados comentan:
aquí no pasa nada extraordinario
hace tiempo no sucede nada extraordinario
Muchacha a la que levanta la falda el viento
Gira sonrojada en su torbellino
danza en una nube de arrebato
indefensa en el ventarrón:
rosa eres
abierta de pronto en medio de la calle
Dentista
Si hay algo digno de elogiar
en el dentista
es la manera como ante el infierno nos tiende
la mano
salvándonos del dolor
Si hay algo digno de admirarle es cómo cumple cabal
su promesa
de dejar la sonrisa a flor de labios
lista para despedirnos
Claro
pero antes
está la mota de algodón manchada de sangre
Trabajan tanto los carpinteros de ataúdes en mi país
A mañana y tarde
en día laboral y festivo
miden trazan
cortan
desde las vísperas
Sin importar para quién
sin importar si es el propio
cofres abullonados unos
ásperos
otros
Como peones al mando
del más severo patrón
taponan pulen
empañetan
a prisa
En la noche oímos
sus garlopas alisar
tabla a tabla
sus martillos oprimir
clavo a clavo
Con las manos llenas de polvo
con los rostros sucios de aserrín
preguntan:
¿son más los de arriba?
¿Son más los de abajo?
Poesía en el cuarto
Una leve brizna de hierba
me acompaña
sólo ella para la noche
suspendida en un jarrón sobre la mesa
Miro su verde pelusa
el frágil tallo que se balancea
su misterio sin perfume
sin ostentación
que nada diría en el tramado de los pastizales
Sin embargo vela conmigo
lleva la fatigosa soledad liviana
esta leve brizna de hierba
suspendida en un jarrón sobre la mesa
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